Liposucción y lipoescultura
Todos los términos empleados se refieren a la succión o extracción de los depósitos de grasa localizados que normalmente no se pierden con la dieta ni con el ejercicio.
La lipodistrofia es una acumulación de grasa en un lugar determinado del cuerpo que desarmoniza la figura. Se dan con mayor frecuencia en el abdomen, en nalgas y caderas, muslos, rodillas, brazos, tobillos, espalda y papada.
La distribución de la grasa también varía según el sexo.
Liposucción es un procedimiento quirúrgico. Se trata de eliminar los depósitos de grasa inestéticos mediante unas cánulas de entre 3 y 4 milímetros.
Se emplea anestesia local y sedación habitualmente o general en casos concretos.
Puede ser realizada como un procedimiento primario para mejorar el contorno corporal, o en combinación con otras técnicas quirúrgicas, como lifting facial, cirugía del abdomen - abdominoplastia, o lifting de muslos, para tensar la piel relajada.
Para conseguir un buen resultado es importante delimitar bien las zonas a tratar, Extraer el volumen suficiente y uniforme de grasa y mantener un postoperatorio adecuado.
La grasa extraída no vuelve a aparecer (salvo en lipodistrofias patológicas) porque las células grasas dejan de reproducirse con la pubertad.
Los resultados no son inmediatos. Tras la aspiración se produce un edema que hay que tratar con prendas compresivas y drenajes linfáticos. La reducción de volumen provoca una retracción de la piel que hace que la mejoría se aprecie en los primeros 3 meses, aunque el resultado definitivo es a más largo plazo.
Las cicatrices son mínimas ya que las cánulas con las que se aspira son muy finas.
Las posibles molestias, dependerán de la región tratada y de la extensión, se controlan bien con los analgésicos.
Los cuidados postoperatorios son fundamentales para conseguir el resultado deseado.
La actividad normal se puede retomar a los dos dias de la intervención habitualmente.